Cuando tu bebé empieza a gatear

Cuando tu bebé empieza a gatear

Cuando tu bebé empieza a gatear. Los primeros meses de vida del bebé son una época maravillosa e inolvidable en la vida de todos los padres. Por supuesto, hay muchas noches de insomnio y preocupaciones.

Pero todas las preocupaciones desaparecen cuando ves el pequeño éxito de tu hijo: su primera sonrisa, su primer paso, o simplemente escuchas la risa de un niño feliz.

Muchas madres no pueden esperar a que su hijo aprenda a caminar. Sin embargo, el gateo no es menos importante en el desarrollo del niño. En opinión de los neurólogos, es aún más importante para la transformación del sistema nervioso. Existe una gran controversia sobre la cuestión: ¿a qué edad empiezan a gatear los bebés?

¿Cómo empieza a gatear un bebé?

Desde los primeros días de su vida, un recién nacido comienza a explorar activamente el mundo que le rodea. Sus sentidos se adaptan poco a poco, aparecen sus primeros reflejos y su sensación de seguridad y confort aumenta gracias al estrecho contacto con su madre. Al cabo de unas semanas, el bebé mostrará un gran interés por los objetos que le rodean. Intenta llegar con la mano y, si no lo consigue, empieza a buscar otras formas de acercarse al objetivo.

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También cabe destacar que durante este periodo el desarrollo del movimiento y la orientación espacial está estrechamente relacionado con los cambios postnatales de la columna vertebral. Los recién nacidos suelen tener la columna vertebral recta. Cuando el bebé, a la edad de 2-3 meses, empieza a sostener la cabeza de forma independiente mientras está tumbado boca abajo, aparece una curva fisiológica de la columna vertebral -lordosis cervical- en la zona del cuello. A los 6-8 meses, el niño comienza a sentarse y entonces se forma la curvatura del esternón hacia atrás, la cifosis. Las dos primeras curvas desempeñan un papel importante en el gateo al proporcionar movilidad y amortiguación a la columna vertebral.

Sobre todo, el niño aprende a ponerse de lado y boca abajo y a tumbarse con la cabeza levantada. De este modo, se da cuenta de los objetos que le rodean. Para estimularlo, puedes atraer su atención con un juguete brillante. Utilizando los brazos y las piernas, el bebé se apoya en el suelo, se empuja hacia arriba y gira ligeramente su cuerpo. Con el tiempo, se mueve con más confianza en la dirección que quiere tomar. Justo en este momento se puede esperar el comienzo del «gateo» activo.

Cuando tu bebé empieza a gatear. Tipos de gateo

Dependiendo de la edad y de las preferencias personales, su hijo puede elegir entre tres estilos diferentes de gateo:

1. En el estómago. La forma más fácil, disponible desde los 3-4 meses. Como el bebé se empuja principalmente del suelo con las manos, se mueve más hacia atrás. Además del efecto de refuerzo general, este gateo también mejora la función del sistema digestivo.

2. Arrastrándose. En esta actividad el niño trabaja las piernas doblando las rodillas y tirando hacia delante. Este gateo, que también es típico de los adultos, ayuda a aprender a alternar sus movimientos y a desarrollar las articulaciones de la cadera.

3. a cuatro patas. Al cabo de medio año, el niño habrá desarrollado una cifosis del esternón y será capaz de sentarse y apoyarse en los brazos desde esta posición. Al principio sólo se contonea, acostumbrándose a sostener su cuerpo y a mantener el equilibrio, y luego mueve las piernas y los brazos cada vez con más confianza hacia el objetivo. A partir de entonces, tu bebé se desplaza activamente por la casa y explora nuevos lugares y objetos. Asegúrese de que su hijo puede gatear a cuatro patas con total seguridad, sin riesgo de sufrir lesiones o daños.

Beneficios del gateo

El gateo abre nuevos horizontes a tu hijo. Tumbado en la cuna, en brazos de la mamá o el papá, puede observar y percibir el mundo que le rodea, y memorizar caras y objetos. En cuanto el bebé se da la vuelta sobre su estómago y empieza a gatear, tiene muchas posibilidades nuevas. Sí, al principio sólo es un pequeño y bonito flotador, pero también es muy importante para el desarrollo de tu bebé. Gatear a cuatro patas es un importante paso de transición que sigue a sentarse y precede a caminar; una vez aprendido, es mucho más fácil intentar dar los primeros pasos.

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En general, el gateo es muy beneficioso para la salud y el desarrollo global del niño, ya que

Fortalece la masa muscular del bebé, especialmente en la espalda y las extremidades;

Favorece la correcta formación de las curvas vertebrales (lo que es importante para una mayor tensión en la espalda);

desarrolla la coordinación y el equilibrio;

prepara al bebé para caminar erguido;

facilita la formación del sistema nervioso: los hemisferios del cerebro se desarrollan uniformemente, entre ellos se forman fuertes conexiones neuronales, oportunamente comienza a aparecer la capacidad de hablar.

¿De qué depende el tiempo de gatear?

Los bebés empiezan a gatear entre los 3 y los 5 meses de edad. La variación es bastante grande, ya que el desarrollo es un proceso estrictamente individual. A veces los primeros intentos de gatear son mucho más tardíos. Hay varios criterios que determinan cuándo los bebés empiezan a gatear:

Forma del cuerpo: los bebés más gordos suelen tener más dificultades para aprender a gatear, por lo que aprenden la habilidad un poco más tarde.

Desarrollo del sistema nervioso: en los primeros meses, el cerebro sigue formándose activamente, mejora la coordinación de los movimientos y la orientación espacial.

Desarrollo musculoesquelético: cuanto más fuertes sean los músculos de tu bebé, más fácil será gatear.

Género: se cree que cuando los niños empiezan a gatear, las niñas tienen más probabilidades de hacerlo; sin embargo, este criterio no es absolutamente correcto.

Salud: Los bebés prematuros gatearán más tarde y los bebés que suelen estar enfermos tendrán dificultades en sus primeros intentos de gateo.

Acciones de los padres: mantener al bebé en la cuna todo el tiempo y no colocarlo boca abajo junto a los juguetes impide el desarrollo de la habilidad natural de gatear; los ejercicios de fortalecimiento y el calentamiento, por el contrario, estimulan el aprendizaje del gateo.

Razones de la falta de habilidad en el gateo

Es imposible decir con exactitud a qué mes de edad los bebés comienzan a gatear, porque este momento es diferente para todos. Si un bebé se niega a gatear, probablemente no esté preparado. Sin embargo, a la edad de 8 meses la habilidad debe estar bien desarrollada, de lo contrario es el momento de cambiar de táctica de entrenamiento o buscar el consejo del pediatra.

Hay varios factores asociados a la falta de voluntad de gatear:

Problemas de salud: músculos débiles o ciertas anomalías del desarrollo;

temperamento: algunos bebés son naturalmente menos activos y curiosos;

Peso: como se ha mencionado anteriormente, a los bebés con sobrepeso les resulta más difícil gatear por sí mismos.

A veces puede ser una cuestión de comportamiento de los padres: rara vez ponen al bebé boca abajo, dejándolo en la cuna la mayor parte del tiempo. Sea cual sea el caso, el problema de la falta de habilidad puede ser investigado y resuelto.

Las diferentes partes del cuerpo de tu bebé tienen sus propias recomendaciones y ejercicios de masaje.

Cabeza: desde la nuca hasta la barbilla, masajea la cara y el cuello del bebé, acaricia la nariz, las orejas y la piel del entrecejo y las sienes; los movimientos deben ser muy ligeros.

Zona abdominal: acariciar el vientre en el sentido de las agujas del reloj y el pecho desde el centro hacia los lados.

Manos: masajear ambas manos con un movimiento rotatorio, luego todos los dedos de uno en uno; acariciar las manos levantadas desde las puntas hasta el hombro.

Piernas: separar las piernas y acercarlas entre sí, masajear los dedos de los pies, los talones y los tobillos, y los muslos y las espinillas se pueden frotar por fuera con las piernas elevadas.

Espalda: Masajea la espalda del bebé tumbado boca abajo de arriba a abajo con movimientos circulares.

También es importante sonreír y animar a tu bebé y fijarte en si le gusta lo que estás haciendo o si le incomoda.

Ejercicios de fortalecimiento para el gateo

Los bebés deben tener ya unos músculos bastante fuertes y unas articulaciones desarrolladas cuando empiezan a gatear, especialmente a cuatro patas. Los ejercicios especiales pueden ayudar a ello. Estos, al igual que los masajes, deben realizarse en un lugar cómodo, seguro y sin dejar al niño sin supervisión. El ejercicio debe hacerse con calma, hablando con el niño y dándole tu energía positiva.

He aquí algunos ejercicios sencillos y útiles:

1. Si tu bebé no sabe darse la vuelta, pon tu pulgar en la palma de la mano de tu hijo, apretando la mano. A continuación, guía el cuerpo de tu bebé para que se dé la vuelta, sujetando su pierna con la otra mano para girar su pelvis.

2. «Rana»: rodea las espinillas del bebé tumbado boca arriba con las piernas, dóblalas como una rana y vuelve a desdoblarlas lentamente. Haz rodar a tu bebé sobre su vientre y deja que intente empujar desde tus brazos con sus piernas flexionadas para que se impulse hacia delante.

3. Coloca la barriga de tu bebé sobre una pelota grande (fitness ball) y sujétala suavemente bajo las axilas. Esto permite al bebé practicar la tensión de los músculos de la espalda que intervienen en el gateo. El ejercicio también es útil para tratar los cólicos.

4. Coge los brazos del bebé tumbado de espaldas, levántalos suavemente y vuelve a bajarlos, separa los brazos a los lados y crúzalos sobre el pecho.

También son útiles los ejercicios en el agua

Que se pueden realizar en una bañera o en una piscina. Por ejemplo, nadar en diferentes direcciones, empujar, girar, bucear y salpicar. Todo esto fortalecerá los músculos y el flujo sanguíneo del bebé, enderezará las extremidades y acercará el gateo. Además, los procedimientos y ejercicios acuáticos son buenos para:

inmunidad,

prevención de resfriados y enfermedades infecciosas,

postura correcta,

función respiratoria,

ritmo cardíaco y presión arterial normales,

buen sueño.

Cuando los niños empiezan a gatear, descubren el mundo de una manera nueva. A partir de ahí, los pequeños inquietos requieren aún más atención y cuidados. La alegría que dan a sus padres no tiene precio. No importa cuántos meses tenga tu hijo para empezar a gatear sobre sus patas o a cuatro patas, realmente necesita tu presencia, tu apoyo y tu amor. Tu madre es la persona más importante del mundo para tu bebé.

¡Que tu bebé crezca sano y amado!

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